martes, 28 de octubre de 2008

Ondularse el pelo







Os podeis imaginar que los afroamericanos llevan en su mayoría el pelo muuuuy corto (aunque también los hay con rastas, no os vayais a creer). Pero llevar el pelo rapado no implica no peinarlo (yo que hace así como 10 años que no cojo un peine...).

Así que os presento a continuación todo lo que necesitas para arreglarte en caso que seas un negro de los Estados Unidos: en primer lugar, debes echarte todos los días el potingue Spin´n Waves para que se te ondule el pelo, y cepillarlo mucho, mucho, mucho. Luego, cada 2 o 3 días, echarte Scurl texturizer, que supuestamente también define las ondulaciones del pelo, y seguir cepillando una y otra vez. Y una vez hecho esto, te pones en la cabeza un du-rag (una especie de pañoleta) que aún te va a ayudar más a tener "waves" en el pelo.

El resultado salta a la vista!! De paso os presento a Aaron o AJ (que sale conmigo en la foto) y a Marceil. AJ es uno de mis compañeros de habitación, y el que me explicó todo el proceso y me dejó sacarle fotos para ponerlas en el blog. Un tipo majo este Aaron. Marceil no comparte habitación conmigo pero pasa más tiempo aquí casi que yo, siempre con Aaron, así que también le saqué una foto a su cabeza.

Y yo, por mucho potingue que me eché, no conseguí que se me ondulara el pelo y causar sensación entre las mulaaaaaaaaaaaatas. Eche o que hai.

lunes, 27 de octubre de 2008

All fall long

Lo que prometía ser un tranquilo y poco apasionante viaje a las montañas de North Carolina se ha convertido en el mejor o uno de los mejores fines de semana desde que estoy aquí. 3 furgonetas cargadas de gente (30 personas?) dispuestas a pasárselo bien, soportar el frío (y la eventual lluvia) y conocer gente de otras culturas.

Muchos nuevos amigos y muy buen rollo. Allegra conducía mientras sonaba All summer long (es la canción que se me quedó grabada del viaje, la que ameniza el vídeo de fotos), los brasileños no paraban de repetir una y otra vez el mismo chiste (y a las 10 veces de escucharlo, no sé por qué pero me empezó a hacer una gracia espantosa y yo también lo repetía jaja), se hizo de noche y llegamos al hostal. A la cama temprano y a las 7 en pie.

Y a caminar, a contemplar paisajes deslumbrantes bajo un frío de rayos, muchas risas y mucho cansancio.

Y por la noche música country y bailes regionales, buen ambiente y a lot of new friends con los que salir en los aburridos fines de semana de Greensboro.

Singing Sweet home Alabama all summer long...


viernes, 24 de octubre de 2008

Washington DC 3







Y en toda visita turística que se precie no puede faltar el paseo nocturno para tener otra perspectiva de aquello que te ha fascinado de día, de modo que Alex y yo nos marchamos con unas amigas inglesas que conocimos en el hostal. El resultado, las fotos aquí colgadas, y muchas más.

Y un frío considerable, pero mereció la pena =).

Washington DC 2








Bueno, bueno, bueno. Y yo que pensaba que las ciudades de Estados Unidos no tenían remedio. Yo que pensaba que la cultura de "coge-el-coche-para-todo" se extendía por todo el país. Yo que pensaba que no iba a encontrar una ciudad como Dios manda, con cosas para hacer, monumentos que ver, bares, pubs, cafeterías, teatros, cines, tiendas y museos a patadas. Yo, como tantas otras veces, me equivoqué.

Y es que Washington es una de esas ciudades en las que no quieres más que andar, andar y andar, llena de lugares míticos, esos que has visto miles de veces en las películas y en el telediario, y de repente, tú estás allí. Estás mirándole a los ojos a Franklin, estás sentado enfrente del World War II Memorial (la fuente que se ve ahí), ves a lo lejos el Capitolio mientras pasas al lado del Washington Monument (obelisco). O te imaginas que estás dando un discurso desde las escaleras del Lincoln Memorial ante una multitud que se extiende hasta la vista no puede alcanzar, emulando a grandes personajes de la historia, como Martin Luther King Jr. o Forrest Gump (ya sabéis, cuando Jenny se tira a la piscina esa que veis en la foto en la que salgo con los brazos abiertos para llegar hasta Forrest, que acaba de regresar de Vietnam). O te quedas boquiabierto ante la inmensa estación de trenes de Washington, que parece un aeropuerto internacional más que otra cosa. O te paseas por los jardines de la Casa Blanca porque los abrieron excepcionalmente en las fechas de tu visita (el inquilino dijo: "para lo que me queda en el convento...").

Y visto todo esto (que te puede tranquilamente llevar un día entero), Washington ofrece a quien lo visite una impresionante diversidad de museos: el Museo Aeroespacial, el Museo de Historia Natural, el Museo del Holocausto, la Galería Nacional, el Museo de los Indios Americanos, el Museo de los Espías y un largo etcétera. Y lo mejor, casi todos gratuítos y todos tan inmensos que te puede llevar un día entero visitar cada uno.

Y por si alguien a estas alturas se piensa que celebré mi cumpleaños culturizándome, Washington (grata sorpresa) dispone de un distrito entero con unos 100 bares/pubs/clubs/restaurantes en los que desfasar por la noche. Y para rematarla, el hostal en el que estuve alojado ofrecía un tour gratuíto por los clubs de la ciudad. Así que puedo decir que celebré mi cumpleaños en Washington con 30 nuevos amigos y amigas de tooooodas las partes del mundo. Perrea perrea jaja.

Tampoco estuvo tan mal. Vamos, que me lo pasé como un enano.

jueves, 23 de octubre de 2008

sábado, 18 de octubre de 2008

And there is a train...



Pues eso, que me voy a Washington DC en tren este sábado a las 4 de la mañana. Para los que no lo sepáis, nací un 18 de octubre allá por el año 1986, y como por España ahora mismo son las 4 de la madrugada, ya he recibido algunas felicitaciones.

Pero aquí aún tengo que esperar un par de horas hasta la medianoche, por lo que puedo decir que tengo 22 años en mi casa, y 21 a este lado del Atlántico. Mola un montón.

Muchas gracias a todos los que ya me habéis felicitado, y muchas gracias a los que me vais a felicitar.

No voy a publicar aquí en unos cuantos días (como mínimo hasta el martes que viene) debido al viaje que se me viene encima, así que si algun@ me manda una felicitación vía email, tuenti, facebook, comentario en blog o cualquier otra vía que requiera conexión a Internet, me imagino que no podré contestar hasta dentro de unos días.

Parece mentira, si parece que fue ayer cuando iba a las Encrobas, cuando comía en casa de la abuela después del colegio, cuando me metí a jugar a balonmano y fuimos a Viveiro al campeonato gallego, cuando decía que de mayor quería ser enchedoiro (puedo decir que ya lo he conseguido hace tiempo), cuando iba a Baroque los sábados y a Carral los domingos, cuando iba a un instituto de malotes, cuando hacíamos esas competiciones de "a ver quién come más churrasco", cuando me metí en Teleco, cuando empecé a vivir en mi segunda casa (Residencia Altamar en Vigo), cuando me despedí de familia y amigos.

Parece que fue ayer cuando Papá, Mamá y Raquel se quedaron mirando como yo me alejaba en el aeropuerto de Alvedro.

Un saludo de un veintidos-añero!

viernes, 17 de octubre de 2008

Atlanta 2







Porque una imagen vale más que mil palabras, y porque no me apetece mucho escribir (y dicho sea de paso, me voy a ver el nuevo capítulo de Heroes), hoy no voy a poner gran cosa aquí.

Sólo que Atlanta fue el lugar de nacimiento de aquel que tuvo un sueño acerca de una América en donde gentes de distinta raza pudiesen coexistir como iguales, y lugar en el que su tumba se encuentra. Que en Atlanta está la sede principal de la cadena CNN y que pasará a la historia como sede de las Olimpiadas del 96.

Y poco más. Muy grande, muchos rascacielos y mucho más movimiento que en la pequeñísima Greensboro.

Ala. Me voy a ver Heroes.

Atlanta 1.





miércoles, 15 de octubre de 2008

Coca-Cola






Sábado por la mañana en Atlanta. Visita obligada al museo de la Coca-Cola: The World of Coca-Cola. Esta bebida internacional comenzó su andadura en una pequeña farmacia de Atlanta regentada por John Pemberton en 1885, quien decidió combinar hojas de coca y semillas de cola en busca de un remedio para el dolor de cabeza y las nauseas, y más tarde decidió comercializarlo como bebida para calmar la sed. Tras la venta de la fórmula se comenzó a expandir a lo largo de los Estados Unidos, y a día de hoy está presente en un porrón de países (se consumen unos 1.4 billones de productos Coca-Cola cada día en el mundo).

Asi que aprovechando el tirón se montaron un museo en Atlanta con todo el merchandising, publicidad, arte pop e historietas acerca de la Coca-Cola que pudieron encontrar por el mundo adelante. El resultado es un paseo divertido y entretenido del que sólo sacas una conclusión: la Coca-Cola es deliciosa y refrescante (lo repiten por todas partes en todos los carteles y en todas las películas que muestran).

Te puedes también sacar una foto con el oso de la Coca-Cola (no es una figura, es un fulano disfrazado), y para rematar la visita, puedes probar todos los productos que Coca-Cola vende en el mundo. En total 64.

En esto el guía hizo algún que otro chiste acerca de probarlos todos (en plan, no hay nadie que los vaya a probar todos, qué locura). Pero yo, que para algo estoy en Estados Unidos y no voy a volver al museo de la Coca-Cola en mi vida (y soy de Culleredo) cogí un vaso y uno por uno, bebí 64 tipos distintos de refrescos (puedo decir que los que tienen los chinos molan un montón). Y no lo hice dos veces porque Dios no lo quiso (mi ma!, si llega a ser el museo de la Estrella menuda chea).

Y para terminar me encontré con esa mítica Coca-Cola de vainilla que John Travolta bebía en Pulp Fiction mientras hablaba con Uma Thurman (antes del mítico baile). Y como no tenía ni idea de que existiese la Vanilla Coke, pues no cabía en mí de la emoción (sí, ya sé que soy un poco friki).

¿Quiéres ver cultura americana? Vete al museo de la Coca-Cola.

lunes, 13 de octubre de 2008

USA desde la carretera







Fin de semana en Atlanta. 600 y pico millas, ida y vuelta (1000 kilómetros). Coche alquilado (Kia Rondo) con cambio automático (para vagos).

Salimos de Greensboro a las 8 y media de la mañana y cogimos la autopista 85, interestatal dirección Sur. Estuvimos en tres estados en 4 horas y media de conducción (North Carolina, South Carolina y Georgia) y tras parar a comer, llegamos a Atlanta a las 3 de la tarde.

¿Y cómo es conducir en Estados Unidos? Pues como en España, pero con algunas diferencias:


  1. Los coches son automáticos. No te tienes que preocupar de nada, sólo acelerar y frenar. Un aburrimiento.
  2. Los semáforos están después del cruce (mirad la foto) y no antes. La luz roja significa que no puedes ir de frente ni a la izquierda, pero sin embargo te permite ir a la derecha (cediendo el paso). Cuando está en verde puedes ir a la izquierda pero cediendo el paso a los que vienen en sentido contrario.
  3. En los cruces que no hay semáforos suele haber cuatro STOP (uno para cada sentido). Los cuatro coches deben parar y tiene preferencia siempre el que primero haya llegado.
  4. Las autopistas son inmensas y gratuitas. Aunque la foto no sea una buena muestra de ello, lo normal es conducir en carreteras de 4 o 5 carriles para cada sentido, y hay muchísimo tráfico (aunque muy fluido, nada de peajes ni leches).
  5. Hay centros comerciales, comida rápida, tiendas, oulets, gasolineras y demás historias cada dos por tres. Vas por ahí, por una carretera en medio de la nada y piensas: me apetece una hamburguesa. Y voilá: en menos de cinco minutos verás un cartel de McDonald´s, Burguer King o algo por el estilo. Garantizado.


Un día de estos pongo más fotos en esta entrada, que ahora no las tengo todas.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Save energy, live better

Hace casi dos meses que estoy aquí, y tengo un ligero recuerdo de mis primeras impresiones acerca de los Estados Unidos y la vida por la zona:


  1. No hay coches pequeños (ver un coche del tamaño de un Golf es difícil, y ya no digamos un Polito).
  2. Las casas están totalmente desperdigadas, las ciudades son enormes y no se puede ir caminando a ningún lado, porque todo está increíblemente disperso e increíblemente lejos.
  3. Los estudiantes americanos (y supongo que los americanos en general, dado el tamaño de sus coches) no tienen demasiado claro el término "ahorro", a no ser que hablemos de lo absolutamente evidente, a saber, el dinero que llevan en la cartera.


Como he dicho han pasado dos meses, y puedo confirmar todos y cada uno de los puntos anteriores (bajo el reducido punto de vista que me proporciona el vivir en una pequeña ciudad semi-sureña y en un campus sin demasiado contacto con la vida real).

Y es que, por ejemplo, lo habitual es encontrarme luces encendidas siempre y el agua corriendo mientras la gente se lava los dientes, y en la cafetería tirarse tremendas cantidades de comida porque los estudiantes simplemente cogen aquello que no van a ser capaces de comer, y lo dejan sin tan siquiera probarlo. Preguntando a otros estudiantes internacionales descubro que ellos también se han percatado de este tipo de comportamientos, y que lejos de ser actitudes aisladas, casualidades dadas por la elección de los individuos a observar, opinan que la actitud es extrapolable al estudiante americano en general (pese a lo odiosas que sean las generalizaciones).

Todo esto no sería tan llamativo para mí sino fuese porque estos comportamientos son tremendamente exagerados. Es decir, a todos nos suena que la gente malgaste la electricidad, el agua y la comida. Yo ya lo he visto, muchas veces, y lo he hecho en mayor o menor medida. Y sin embargo, aquí me ha llamado la atención.

Mucha gente me pregunta por el precio de la gasolina en España. Están preocupados. Y no deja de ser irónico cuando miro alrededor y no veo más que coches enormes por todas partes cuando no se necesitan, y la ciudad diseñada como si pretendiesen hundir a la industria del transporte público. Parece como si se acabasen de dar cuenta de que el petróleo se va a acabar un día de estos, y de que la palabra "ecología" viene en el diccionario. Supongo que este país no recuerda el tiempo en que se tuvo que preocupar por la escasez de materias primas y energía, ni está globalmente concienciado acerca de la importancia de la educación ecológica de sus futuros ciudadanos en los potenciales tiempos de crisis energética que llegarán si no se anula nuestra actual dependencia del petróleo.

Y no es que ni yo ni mi generación estemos especialmente concienciados acerca del ahorro de energía y de lo que se nos puede venir encima, pero esto es exagerado.

Así que hoy no pongo ninguna fotografía, que sacarlas gasta pilas xD.

martes, 7 de octubre de 2008

Latin Power!








Bueno. Primer partido del torneo de soccer de la North Carolina Agricultural & bla bla bla bla bla etc etc (alias NCAT). SHPE (Society of Hispanic Professionals and Engineers) versus Free Aggies (de Jamaica casi todos, o eso creo). Trepa que te crió, porque en Jamaica sabrán mucho de porros, pero de fútbol andan escasos. Y que lo diga yo, con la vergüenza ajena que da verme jugar... MANDA CARALLO!

Resultado final: 4-1. Primer tiempo ajustado, faltaba definición. Al descanso con un 1-0. 2ª parte: les cayeron 3 como les podían haber caído 20, y en los últimos momentos, el gol del honor.

Reglas del juego: 6 contra 6, porterías pequeñas, no hay portero y no se vale empujar ni hacer rastreiras.

Y yo de defensa :P. Estilo de juego: "al tronce", "balóns ás leiras" y a rañala. El que tenga el balón: habérselo pensado mejor (excepto un mangallón así como tres veces yo que cada vez que corría hacia mí temblaba la tierra).

Quién me iba a decir a mí que mi carrera era el fútbol y no las telecomunicaciones (jugar al fútbol en Estados Unidos, porque en España no triunfo ni en el Fontemayor jaja). Errores que uno comete xD.

Más información aquí.

jueves, 2 de octubre de 2008

Tiger Canedo








Manda carallo. Toda mi vida con un campo de golf "al lado" de mi casa (si, en Culleredo tambien hay campo de golf, como municipio en la vanguardia del desarrollo que es), y tengo que venir a estas tierras dejadas de la mano de Dios a comenzar mi andadura hacia el estrellato.

Y es que no se me da nada mal esto del golf (ironia). Primera, basica e imprescindible leccion: corregir el estilo de Culleredo que llevo en la sangre. Nada mas verme me dijeron algo asi como "la bola ya esta muerta", "esto no es beisbol" y demas trapalladas. Lo cierto es que siendo fiel al estilo cullerdense la bola la mandaba a tomar por saco (y para un principiante ya es un merito darle a la bola, para cuanto mas mandarla a tropecientos metros :P).

Eso si, al final tuve que renunciar a mis raices y hacerle caso a los profesionales, porque las bolas iban lejos, pero tanto las podia mandar "pal monte" como matar al fulano que las iba recogiendo con un maquinillo verde (marca John Deere, por si acaso Xavi lee esta entrada xD).

Asi que seguire practicando de vez en cuando, que tampoco es tan caro (5$ una cesta de bolas para practicar el "swing" o 7$ para jugar en los hoyos).

A ver si la proxima vez consigo mandarlas al green (al green al que estoy apuntando me refiero, porque una vez la mande perfecta a un green, pero no era queria xD).