viernes, 24 de octubre de 2008

Washington DC 2








Bueno, bueno, bueno. Y yo que pensaba que las ciudades de Estados Unidos no tenían remedio. Yo que pensaba que la cultura de "coge-el-coche-para-todo" se extendía por todo el país. Yo que pensaba que no iba a encontrar una ciudad como Dios manda, con cosas para hacer, monumentos que ver, bares, pubs, cafeterías, teatros, cines, tiendas y museos a patadas. Yo, como tantas otras veces, me equivoqué.

Y es que Washington es una de esas ciudades en las que no quieres más que andar, andar y andar, llena de lugares míticos, esos que has visto miles de veces en las películas y en el telediario, y de repente, tú estás allí. Estás mirándole a los ojos a Franklin, estás sentado enfrente del World War II Memorial (la fuente que se ve ahí), ves a lo lejos el Capitolio mientras pasas al lado del Washington Monument (obelisco). O te imaginas que estás dando un discurso desde las escaleras del Lincoln Memorial ante una multitud que se extiende hasta la vista no puede alcanzar, emulando a grandes personajes de la historia, como Martin Luther King Jr. o Forrest Gump (ya sabéis, cuando Jenny se tira a la piscina esa que veis en la foto en la que salgo con los brazos abiertos para llegar hasta Forrest, que acaba de regresar de Vietnam). O te quedas boquiabierto ante la inmensa estación de trenes de Washington, que parece un aeropuerto internacional más que otra cosa. O te paseas por los jardines de la Casa Blanca porque los abrieron excepcionalmente en las fechas de tu visita (el inquilino dijo: "para lo que me queda en el convento...").

Y visto todo esto (que te puede tranquilamente llevar un día entero), Washington ofrece a quien lo visite una impresionante diversidad de museos: el Museo Aeroespacial, el Museo de Historia Natural, el Museo del Holocausto, la Galería Nacional, el Museo de los Indios Americanos, el Museo de los Espías y un largo etcétera. Y lo mejor, casi todos gratuítos y todos tan inmensos que te puede llevar un día entero visitar cada uno.

Y por si alguien a estas alturas se piensa que celebré mi cumpleaños culturizándome, Washington (grata sorpresa) dispone de un distrito entero con unos 100 bares/pubs/clubs/restaurantes en los que desfasar por la noche. Y para rematarla, el hostal en el que estuve alojado ofrecía un tour gratuíto por los clubs de la ciudad. Así que puedo decir que celebré mi cumpleaños en Washington con 30 nuevos amigos y amigas de tooooodas las partes del mundo. Perrea perrea jaja.

Tampoco estuvo tan mal. Vamos, que me lo pasé como un enano.

1 comentario:

Anónimo dijo...

ADRI, TRABAJA JOEEE
A VER SI TANTO GUASINTON NO VAS A ACABAR EL PROYECTO QUE ME TRADUZCA LAS SEÑALES DE TRAFICO

QUE AQUI TENGO BICI Y NO ME ENTERO DE A DONDE VOY Y NECESITO QUE ME TRADUZCAS

RESUMEN:UN SALUDO ;)